Son preciosos los tulipanes. Y os dejo la muestra en imágenes.
Plantas trepadoras
Cada año, las plantas trepadoras ganan en popularidad. Lo que no es tan extraño ya que las consecuencias de la urbanización las vemos en el pequeño tamaño de los jardines y de los balcones. Afortunadamente, la jardinería en altura y la utilización de las plantas trepadoras permiten ahorrar sitio y crear una ilusión de espacio.
Numerosas variedades de plantas sarmentosas semiarbustivas como las Clemátides o los rosales trepadores son clasificadas comúnmente en el grupo de las plantas trepadoras. Lo que no es correcto porque en principio, todas estas plantas deben ser guiadas y reclaman ayuda para trepar.
De hecho, existen sólo 5 plantas autotrepadoras: La Hiedra, la Viña Virgen, la Hortensia Trepadora, el Bonetero y el Jazmín de Virginia. Para agarrarse, éstas piden sólo un pequeño empujón al principio en dirección a una pared, a una pérgola o a otro soporte creado con ese fin. Después, las raíces aéreas que se forman a lo largo de los sarmientos casi hacen las veces de “ventosas” y fijan los sarmientos en cualquier superficie disponible.
Si estas plantas trepadoras no encuentran ningún apoyo para empinarse, seguirán otro camino. Tan pronto como las raíces aéreas entran en contacto con el suelo, se convierten en raíces simples. Cada sarmiento provisto de buenas raíces puede ser cortado conforme deseemos, independientemente de la planta madre. Este método permite obtener un montón de nuevas plantas.
Fuente: florpedia.com
Orquídeas
La familia botánica Orchidaceae (Orquídeas) es la que mayor número de especies comprende en el reino vegetal.Existe una estimación de la cantidad de especies que debe haber en todo el mundo, y ronda las 35.000, además de miles de híbridos ya que cada año se registran decenas nuevos.
La mayoría de especies se dan en climas tropicales y subtropicales. Pero su distribución es por todo el mundo. En España existen más de 100 especies de orquídeas, especialmente en zonas montañosas. Las orquídeas europeas no tienen las flores tan grandes ni tan vistosas como las orquídeas tropicales.
La primeras flores orquídeas llegaron a Europa a principios del siglo XVIII, normalmente en barcos británicos. Se convirtieron en especies curiosas ya que pocas sobrevivían a los largos viajes. Actualmente, muchas especies de esta flor están en peligro de extinción, por lo que está prohibida su recolección. Las que se venden son principalmente híbridos cultivados a partir de semillas en invernaderos. Los viveros se esfuerzan cada vez por conseguir híbridos más espectaculares y adaptados a las condiciones de los hogares.
Podemos clasificar a las orquídeas en:
Orquídeas epífitas
Las Orquídeas epífitas constituyen más del 90% del total de especies. Proceden de las regiones tropicales. Cuelgan de árboles o de arbustos. Son las más vistosas y las que encontramos a la venta normalmente. Sus necesidades son escasas y obtienen el agua de la humedad del aire con raíces aéreas.
Orquídeas semiterrestres
Las Orquídeas semiterrestres crecen sobre un colchón de hojas en descomposición en el suelo o sobre piedras recubiertas de musgo.
Orquídeas terrestres
Las Orquídeas terrestres tienen sus raíces en tierra.
Cuidados de las plantas de interior
LA MACETA
Normalmente las plantas son vendidas en macetas de plástico, por su bajo peso, su poca fragilidad y precio. Los recipientes de cerámica son preferibles. Además de por criterios puramente estéticos (las macetas pueden contribuir a la decoración y ambiente de una habitación), su carácter poroso permite una mejor y más saludable respiración de las raíces. Además, ayudará a dosificar los regadíos.
No dudes pues en trasplantar la planta en el momento de la compra. Ya no sólo por el recipiente, sino también por el substrato con el que son vendidas. Éste a contenido fuerte en turba y aunque facilita el enraizamiento inicial, se revela contraproducente a largo plazo.
LA ILUMINACIÓN
Es la fuente de la mayoría de los problemas que le llegan a las plantas de interior. La luz es esencial para la buena salud de las mismas. Una fotosíntesis insuficiente es como si el vegetal no comiera. Cuidado porque a menudo se relaciona el amarilleo del follaje a una falta de riego, pero muchas veces es por falta de iluminación.
Por esta razón se aconseja colocar las macetas cerca de las ventanas. A 2 metros de una ventana, una planta recibe cuatro veces menos luz que si estuvo colocada justo detrás. Consideramos que la zona óptima para instalar las plantas es como máximo a 1’50 de las ventanas.
CALOR
Las plantas sufren con un calor excesivo. Una temperatura ideal son los 18 grados. Además, hay que tener presente el nivel de sequedad que hay en los hogares. Por ello, un grado elevado de humedad es necesario para la buena salud de las plantas de interior. Atención y mucho cuidado con la proximidad de los radiadores. Generalmente, las plantas de interior no soportan bien las temperaturas tan elevadas.
RIEGO
La falta de riego raramente es muy perjudicial: Hojas deformadas, flores arrugadas,… un poco de agua y pronto se arreglará (¡ojo! Falta de regadío no es ausencia total de regadío). En cambio, el exceso de agua produce efectos terribles. Las raíces, asfixiadas, se pudren y las hojas se oscurecen. Arreglar eso es casi imposible.
Piensa que salvo ciertas excepciones, en invierno las plantas de interior se contentan con un riego semanal o quincenal para las más “leñosas ” (con tallos duros o troncos como el Ficus, las palmeras, el Philodendron,…) De todas maneras no hay ninguna regla estricta: todo dependerá de las especies y de las condiciones de cultivo de la vivienda.
HUMEDAD
La humedad del aire es capital. Los orígenes tropicales de numerosas plantas les hacen preferir una tasa de higrometría del 70 al 90%. Medida que raramente se alcanza en apartamento. Los síntomas son un amarilleo de las hojas, las extremidades se oscurecen y se secan, caída brutal de las yemas florales, crecimiento interrumpido,…
Para paliar este problema, la solución más simple consiste en pulverizar regularmente el follaje de las plantas con la ayuda de un vaporizador. Otra solución es colocar las vasijas sobre un lecho de bolas de arcilla o grava en una cuba poco profunda rellena de agua. Las raíces no tocarán el agua, pero ésta evaporándose creará alrededor de la planta una atmósfera húmeda benéfica para ella.
Fuente: florpedia.com























